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DIANAS POR BANDAS DE MUSICA
Las dianas son sones musicales interpretados por Bandas de gaiteros y por La
Pamplonesa -banda municipal de Pamplona-, cuyo fin principal es despertar a la
población y anunciar que comienza un nuevo día de fiesta.
Se concentran en la Plaza del Ayuntamiento y en la Plaza de Toros para
luego recorrer todo el casco viejo de la ciudad.
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ENCIERRO
El recorrido se inicia desde el corralillo de la calle Santo Domingo,
discurriendo por la Plaza Consistorial y la calle Mercaderes, para acceder a la
calle Estafeta que nos conduce hasta la Plaza de Toros. El itinerario original
que terminaba en la Plaza del Castillo, ha variado a lo largo de la historia,
siendo en 1856 la primera vez que discurrió por la calle Estafeta.
| La longitud del recorrido es de 848
metros, que la manada tarda como media cuatro minutos en recorrer, siendo 24 km/h
la velocidad del toro.
La manda la componen seis toros y ocho cabestros, más
otros tres que salen dos minutos después, con el fin de recoger los posibles
toros rezagados.
El origen del encierro nos remonta a
la época medieval, cuando los pastores traían
a los toros de lidia campo a través, desde sus dehesas de La Ribera hasta la
plaza pública acondicionada como coso taurino.
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La noche anterior a la corrida
la pasaban cerca de la ciudad, para el día de la lidia, al amanecer, entrar a
la carrera arropados por toros mansos o cabestros acompañados de gente que, a
caballo o a pie, ayudaban con palos y gritos a encerrarlos.
Con el tiempo, a finales del siglo
XIX, se pasó de correr detrás de ellos a correr delante y lo que comenzó con
una finalidad de ayuda, se convirtió en costumbre peculiar y emblemática de
las fiestas de San Fermín.
Minutos antes de que comience el
encierro, los mozos cantan tres veces, a las 7.55, 7.57 y 7.59 hrs., a una
imagen de San Fermín sita en una hornacina de la cuesta de Santo Domingo, en
una usanza ya ritualizada, a pesar de no ser muy antigua: A San Fermín
pedimos, por ser nuestro patrón, nos guíe en el encierro dándonos su bendición.
A las 8.00 hrs., al concluir la octava
campanada de la torre de San Fermín, estalla un cohete, que indica la apertura
de los corrales, luego otro que indica que ya han salido los toros. Mientras el
tercer cohete indica que el último astado ha entrado en el coso, el cuarto
indica que el último toro de la manada ha entrado en los corrales. Del correcto
y puntual lanzamiento de estos cuatro cohetes depende en gran medida la
seguridad de los corredores, que ascienden a 2.000 en un día normal y a 3.500
durante los fines de semana.
El encierro se puede observar desde algún balcón, cuyos propietarios en
ocasiones alquilan; desde la propia calle, en los vallados
-aunque habrá que situarse en los lugares adecuados cerca de dos horas antes de
su paso-; o bien en la propia plaza de toros.
Las taquillas se abren a las seis de la madrugada,
pudiendo
adquirirse entradas para cualquier encierro cuando las taquillas están
abiertas.
Posterior al encierro, se produce en
la plaza la suelta de vaquillas, que hacen las delicias de mozos y espectadores.
GIGANTES Y CABEZUDOS
La Comparsa de Gigantes y Cabezudos es uno de los espectáculos más
populares y concurridos de los Sanfermines. Se trata de un desfile de 25 figuras
de cartón piedra, constituida por Gigantes, Cabezudos, Kilikis y Zaldikos.
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Los ocho Gigantes, de cerca de cuatro
metros, representan a cuatro de los cinco continentes, Africa, Asia, America y
Europa. Con siglo y medio de existencia son tan emblemáticos como los
encierros, aunque para muchos siguen siendo los grandes desconocidos.
Hacen su aparición todas las mañanas
de fiesta en la estación de autobuses a las 9.30 hrs., excepto el día 7 que
salen a las 9.00 hrs.
Además acompañan frecuentemente a la
Pamplonesa y al cortejo municipal en los actos oficiales, como en la Procesión
en la que preceden a la comitiva.
Al siglo XI se remontan los
testimonios que datan la participación de los Gigantes en las fiestas
pamplonesas. Las actuales figuras, cuatro parejas, de cuatro continentes, fueron
realizadas por el artesano Tadeo Amorena en 1850.
Representando al cortejo de ediles,
los Kilikis asustan y sorprenden a los niños con sus cariñosos golpes.
Caravinagre, Napoleón, Verrugón, Barbas, Patata y Cohete, son los seis Kilikis,
que portan sombreros de tres picos y vergas de espuma.
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Otro grupo que compone la Comparsa es
el de los Cabezudos, que son la corte de los Gigantes. Preceden a los Gigantes,
caminando muy serios y sin bailar.
En la Comparsa existen además unos
hombres vestidos con vivos colores dentro de unos caballos de cartón, que
llevan estampados en su parte trasera el escudo de Pamplona a modo de divisa.
Son los seis simpáticos y algo vagos Zaldikos, que representan a los
servidores de los reyes y que también portan vergas de espuma.
APARTADO DE LOS TOROS
Lugar: Plaza de Toros.
Venta de entradas: A partir de las 10
de la mañana en la taquilla de la Plaza de Toros.
El Apartado consiste en separar cada
uno de los toros para la corrida de la tarde. Previamente se sortean entre los
matadores para ver qué toros le toca a cada uno de ellos. Para ello, los mozos
de espada establecen tres lotes en los que se compensan las características
peculiares de cada animal.
Acordados los lotes, se introducen las
papeletas con los números en el sombrero de un mayoral; luego, se extraen y los
lotes se adjudican a cada uno de los toreros por orden de antigüedad. Realizado
el sorteo, viene el apartado propiamente dicho.
El rito taurino del apartado tiene en
Pamplona un marcado carácter social. Personalidades de la política, artistas,
profesionales y, por supuesto, aficionados al mundo del toro, se dan cita junto
al bar, preparado expresamente para la ocasión.
DESFILE DE CABALLEROS EN PLAZA,
MULILLAS Y BANDA DE MUSICA HASTA LA PLAZA DE TOROS
Aunque el programa marca la salida desde la Plaza Consistorial, los
Caballeros, mulillas y Banda de música se reúnen en la calle Mercado.
Desde allí y camino de la Plaza de
Toros, desfilan por la calle Mercaderes y Chapitela hasta llegar a la Plaza del
Castillo, para continuar por Espoz y Mina.
Abren la marcha los caballeros -de
negro y capa-, seguidos de los dos grupos de tres mulillas de colorines y
cascabeles, con sus mulilleros, y de la banda de música La Pamplonesa .
Cerrando el desfile y al son de
charangas aparecen las Peñas, que surtidos de opípara y copiosa merienda,
inician la fiesta que se traslada a las gradas de Sol de la Plaza de Toros.
CORRIDA DE TOROS
La Plaza de Toros de Pamplona, con un aforo de 19.529, es la segunda
más grande de España, superada sólo por la de Las Ventas de Madrid.
| En Sol, poblada en gran parte por las
Peñas, campa la anarquía y el caos, y la lidia puede pasar desapercibida ante
la fiesta que se crea. Mientras tanto, es en Sombra donde se disfruta de la
corrida.
Este contraste entre el Sol y la Sombra de la Plaza, hace únicas las
corridas de toros de Pamplona. Las peñas, que agrupan a cerca de
5.000 pamploneses, se diferencian entre ellas por sus blusas, su himno, etc.
Bajo una pancarta y acompañadas de sus charangas, desfilan al inicio y final de
la corrida, animando las fiestas.
Después del tercer toro muchas Peñas
abandonan el tendido para dar cuenta de la merienda en los porches de la Plaza.
Además de las Peñas pamplonesas,
existen numerosas Peñas constituidas por extranjeros aficionados a los
Sanfermines, como son entre otras la Peña Sueca, Peña Borussia, la Querencia o
el Club Taurino de Nueva York.
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VISITA A LOS CORRALES DEL GAS
Si nos ha sido imposible acudir a la corrida, bien podemos dedicar parte de la
tarde, aunque también es posible hacerlo durante la mañana, a visitar los
corrales donde se encuentran los toros que se lidiarán días más tarde.
Los niños acompañados por adultos entran gratis.
ENCIERRILLO
Cuando los Sanfermines están a punto de iniciarse, se realiza el
desencajonamiento de los toros que se van a lidiar días más tarde en los
corrales del Gas, en el barrio de la Rochapea.
Dado que el encierro se inicia en la Cuesta de Santo Domingo es necesario
realizar el traslado, hasta el corral situado en esta calle. A este traslado,
silencioso, anonimo y desconocido, se le denomina encierrillo. Consiste en
conducir la manada desde el los Corrales del Gas, sitos en la Rochapea, al
situado en la calle Santo Domingo, lugar desde el que se inicia el encierro.
Esta conducción de la manada no está
abierta a los corredores, siendo los pastores los únicos acompañantes de los
toros. Sólo sirviéndose de pases especiales del Ayuntamiento o situándose en
la balconada que existe frente a la entrada del corral de Santo Domingo -junto
al museo de Navarra- se podrá observar este paso.
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