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LA
SIERRA DE ARALAR Y EL VALLE DE LA ULZAMA
Estas
tierras son de una belleza espectacular. De nuevo sorprende el verdor de la
Navarra Húmeda y el encanto de unos pueblos pequeños y ganaderos.
En
la Sierra de
Aralar se conjuga el esplendor agresivo de las crestas de los montes copados
con los más de 60 dólmenes que hallamos en la sierra y la frondosidad de
los bosques.
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En la
Ulzama, el entorno se suaviza y los prados y valles crean
una sensación de paz difícilmente igualable.
Para llegar a nuestro destino, debemos emprender
carretera hacia San Sebastián y Vitoria por la variante y si no, cruzando
la Avenida de Guipúzcoa donde el tráfico no es tan ágil.
En Berriozar
ambas vías se unen.
Ya en el kilómetro 17, giramos a la izquierda por la variante de Irurzun
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| accediendo
unos kilómetros a la autopista y tomamos enseguida la
N-131 hacia San Sebastián. Habremos visto el entrañable
enclave de Dos Hermanas, dos montañas gemelas
separadas para dar paso a la carretera y al río Larraún.
En
el kilómetro 34, giramos hacia Lecumberri. Acompañados
por la imponente visión del cresterío o circo de las
Malloas, nos desviamos hacia la izquierda para acceder
al Santuario de San Miguel. Nos espera una carretera
estrecha pero segura, por la que debemos circular con
precaución y así, de paso, disfrutar del magnífico
hayedo que nos rodea. Pronto llegamos al majestuoso
San Miguel de Aralar, sobria construcción que
gobierna con serenidad una vista imponente.
De
regreso ya hacia Lecumberri, tomamos el desvío de la
N750 y dejamos el vehículo en Iribas. Tras media
hora, alcanzaremos el nacedero del Larráun en
Aitzarreta, increíble manantial que está a los pies
de un acantilado. Eso sí, si ha llovido, desestiremos.
El barro se apodera del camino.
De
regreso a Pamplona, en Urritza nos dirigimos a Lizaso.
Es una estrecha ruta rodeada de bosques, prados y
pastizales del idílico paisaje de Basaburua Mayor,
que sin enterarnos, tras pasar Erbiti, nos llevará
hasta el valle de la Ulzama.
En
el hermoso concejo de Lizaso, encontramos el robledal
de Orgi, un espacio recreativo agradabilísimo
acondicionado para disfrutar de un tranquilo paseo. |
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La
Sierra de Aralar
La
Sierra de Aralar es un espectáculo en sí misma. Con la claridad de los días
despejados o con la magia tenebrosa de las habituales nieblas, siempre luce
majestuosa.
Son
208 km cuadrados de crestas de roca caliza y valles más suaves y ondulados
que se extienden hasta Guipúzcoa. Dos terceras partes de la sierra
pertenecen a Navarra y el resto, a la provincia vecina. Desde el Santuario
de Aralar se domina gran parte de su poderío.
Aralar
ha contado con la presencia humana desde tiempos prehistóricos. La prueba son los 44 dólmenes y el menhir que poblan el lugar y que
configuran la mayor concentración de dólmenes en Navarra.
Muchos afanosos
investigadores han estudiado estas muestras megalíticas, los surcos en
ellas marcados y los restos hallados en estas sepulturas colectivas.
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Sobre
ellas llueve con mucha frecuencia, pero sin embargo, despierta la atención
el hecho de que la sierra de Aralar apenas tiene arroyos ni riachuelos. El
motivo, una estructura fundamentalmente caliza que logra que de su roca, lo
mismo surjan cientos de simas y grutas, que manantiales que descargan el
agua absorbida por la tierra. Por el interior de las montañas, circulan
cantidades enormes de agua infiltrada.
El
río Larráun, al igual que el Guadiana, conquista la superficie cuando lo
desea y decide también a su antojo, cuándo desaparecer de la vista de los
que le buscan. El Larráun “nace” varias veces. La primera en el
manantial de Aitzarreta, en un increíble acantilado y con un fuerte caudal
dependiendo de las estaciones. Luego, todo el agua es atrapada por un
sumidero que convierte el siguiente tramo de la superficie en un terreno
completamente seco, a no ser que haya llovido tanto que la tierra no haya
absorbido todo el agua. Aún si ha vuelto a aparecer, todo rastro se elimina
en la sima de Legezalde hasta que “nace” por segunda vez en el nacedero
de Iribas, con un caudal aún más fuerte.
En
un lugar como Aralar, podemos practicar muy diversos deportes: desde esquí,
piragüismo y espeleología, hasta senderismo, montañismo o bicicleta de
montaña. Solo queda elegir.
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El
Santuario De San Miguel De Aralar
En
lo alto de la Sierra, a 1.235 metros, el Santuario de San Miguel de Aralar
puede presumir de infinitas virtudes, pero sin duda, lo hará del paisaje.
Los 1.494 metros del monte Beriáin, el espolón de San Donato, el Corredor
del Araquil 700 metros más abajo, el desfiladero de Oskía, la Sierra de
Urbasa, el banco rocoso de Putretoki y al fondo los lejanos, pero siempre
presentes Pirineos, nos pueden quitar el aliento. Aún con niebla, bastante
habitual en Aralar, siempre que no sea demasiado espesa, la panorámica no
pierde su encanto. Es más, envuelve todo en un halo mágico de historias y
leyendas tenebrosas.
Antes,
llegar a San Miguel suponía un gran esfuerzo, ya que no existían
carreteras y la marcha podía llegar a costar más de dos horas. El
santuario era el premio que los agotados romeros recibían tras su
peregrinación. Es más, incluso hubo un capellán que se opuso
constantemente a la construcción de estas vías, ya que temía que con
ellas, la ardua romería perdería su sentido.
El
Santuario de San Miguel de Aralar fue alzado en el 1.074.
Tiene
tres naves, tres ábsides y un pórtico, además de una capilla en su
interior del siglo XII de la que cuentan está construída sobre el lugar en
el que se le apareció un dragón al caballero navarro Teodosio de Goñi.
Según la leyenda, el arcángel le salvó con su cruz del dragón y liberó
al caballero de las cadenas que le ataban como condena por haber matado a
sus padres en un ataque de celos.
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La
joya más valorada en Aralar es un retablo considerado como una de las obras
de esmaltería más emblemáticas de la Edad Media. Es de finales del siglo
XII y ofrece una belleza y combinación de colores inusitada. Comparte
protagonismo con la talla de plata sobredorada de San Miguel, santo que
todas las primaveras visita los pueblos de Navarra con el deseo de que lleve
lluvia. Bendice a las gentes, al ganado y los campos y es recibido en ellos
con todos los honores.
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El
Valle de la Ulzama
El
valle de la Ulzama parece haber salido de la imaginación de un pintor. En
sus cuadros, reflejó un paisaje ondulado y verde, suavizado, dulce. Las
cumbres no son altas ni de corte agresivo, sino montañas más apacibles.
Los anchos y verdes prados sortean su espacio con arboledas, los bosques de
hayas, robles, pinos y castaños también surgen en este bello lienzo. Las
tierras se separan por setos naturales y vivos y permiten parcelas de
distintos tamaños y colores.
En este valle rodeado de montañas, prados y bosques, riachuelos y
ganado pastando en él, se respira un clima húmedo y suave, propio de
pastos y helechales.
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Los
pueblos son pequeños y bellos. Sus casas suelen ser grandes, de piedra, con
cubierta a dos aguas y puertas de medio punto que adornan las fachadas
acicaladas con importantes balconadas. Entre ellos, podemos llamar la atención
sobre Auza y Elzaburu, preciosas localidades del valle de la Ulzama.
Los pueblos de la Navarra Húmeda, son ganaderos y
forestales, aunque en los últimos años han dado un fuerte impulso a la
industria de derivados lácteos. Disponen también de una cocina
extraordinaria.
Para
admirar bonitas vistas del valle, podemos visitar Elso o acudir al mirador
de Guelbenzu, desde donde se ve el valle de la Ulzama y Basaburua, hasta las
Malloas y la Sierra de Aralar.
En Auza, dirección a Elzaburu, en apenas cien metros, hallamos una pista que
nos conduce hasta la Yeguada de la Ultzama, 120 hectáreas donde viven
potros y yeguas con el objetivo de llegar a ser verdaderos pura sangre de
carreras. Un auténtico espectáculo.
Ya en las cercanías de Lizaso, veremos las
indicaciones que nos llevarán hasta la fascinante Área Natural Recreativa
de Orgi. Entre senderos y caminos, la cercanía de la Naturaleza y el
frescor de los robles y 50 especies más de árboles, Orgi aguarda nuestra
visita. |
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El
Robledal de Orgi
Muy
próximo a Lizaso y apenas a 30 kilómetros de Pamplona, se encuentra el Área
Natural de Orgi.
Acondicionado
para la llegada del visitante, el robledal está surcado por senderos que
permiten un agradable paseo. Nos aguardan 80 hectáreas de monte comunal en
el que se acomodan los robles pedunculados y más de cincuenta especies de
árboles, plantas y arbustos. Los más de 40 tipos de aves también se hacen
patentes en este lugar donde cohabitan, desde el mirlo y el carpintero,
hasta el gavilán.
La bienvenida nos la da un punto de información con
sus debidos paneles explicativos ubicados junto a un merendero y al
aparcamiento en el que podemos dejar el vehículo.
A través
de unos caminos de más de 2 kilómetros, sentiremos a cada paso la
serenidad del robledal. En Orgi se ha cuidado con exquisitez la libertad de
la naturaleza. Estamos en medio de un entorno vivo y que crece según sus
propias leyes.
En él, apenas se han
preparado algunos senderos y puentes muy rústicos
para facilitar el acceso, pero tenemos la oportunidad
de presenciar en butaca de primera fila el espectáculo
que ofrece la vida vegetal y animal en libertad.
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| En
este recorrido, hay un pequeño laberinto de vegetación
que hará las delicias de los más pequeños. Además,
existe una última y bella parte de Orgi, pero que
tiene limitado su paso. Se encuentra al otro lado de
la carretera que conduce a Guelbenzu y es una zona de
regeneración forestal.
Es
necesario destacar que el robledal de Orgi desarrolla
un interesantísimo programa para aquellos que tienen
algún tipo de incapacidad visual. Suelen organizar
actividades en las que se da prioridad a otros
sentidos que no sean la vista: una manera distinta de
sentir la naturaleza y que facilita a muchos disfrutar
plenamente de todo lo que ofrece el robledal. Y es que
la mayor parte de las veces, muchas personas no
cuentan con los recursos necesarios para sacar el
mejor partido a lo que nos rodea, y en general, todos
nos perdemos sensaciones indescriptibles por no saber
utilizar todas nuestras capacidades. Hoy podemos
ponernos a prueba. |
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su reserva de hotel aquí
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Asociación de Hoteles de
Pamplona. C/ Pedro I, 1-1º 31007 Pamplona (Navarra).
CIF G31/626526 - info@hotelespamplona.com
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