|
Localidad:
PAMPLONA (31001)
Zona:
La Cuenca de Pamplona
Siglos
de construcción: XVI-XX
|

 |
 |
Con
sus cinco kilómetros de recorrido, que permiten un insólito y evocador paseo
bordeando la ciudad, las murallas de Pamplona constituyen uno los complejos
bélicos más interesantes y mejor conservados de España, lo que le valió ser
declarado Monumento Nacional.
Como ciudad medieval, Pamplona se rodeó de un anillo amurallado para
defenderse del enemigo, pero no fue hasta la incorporación del Reyno de
Navarra a la Corona de Castilla, en 1512, cuando su situación estratégica le
convirtió en un puesto avanzado de la corona española ante Francia.
Comienza entonces el desarrollo de una magna y formidable fortaleza, que
tiene su punto álgido con la Ciudadela. Bastiones, baluartes, portales,
medias lunas, revellines, fuertes... dotan el conjunto amurallado de toda la
sobriedad y sofisticación de este tipo de conjuntos defensivos.
El desarrollo urbanístico del siglo XX obliga a derribar algunos frentes
para que la urbe de la modernidad pueda expandirse. Pero la esencia
permanece.
El paseo por el anillo de las murallas, entre los parques de la Media Luna y
la Taconera, combina la frialdad y el silencio de la piedra con la calidez y
el acogedor murmullo del infinito paisaje verde.
La
Pamplona medieval tuvo su cinturón de
murallas, primero en torno a sus distintos burgos (San Cernin, San Nicolas y
Navarrería) y, tras el Privilegio de la Unión (1423), formando un anillo
alrededor de toda la ciudad. Con la anexión a Castilla en 1512, Pamplona se
convierte en un puesto avanzado de la corona española ante Francia y el
objetivo permanente durante los tres siglos siguientes será el sostenimiento
de la frontera ante posibles invasiones. De ahí el interés que tuvieron
Fernando el Católico y sus descendientes Habsburgos, por convertir a
Pamplona en una ciudad inexpugnable, adecuando sus defensas a los avances
técnicos de la guerra.
En 1571, Felipe II ordena levantar la Ciudadela, auténtico hito de la ciudad
fortificada, y se inicia en las siguientes décadas el perfeccionamiento del
cinturón amurallado. Así, y siguiendo el trazado desde el parque de la Media
Luna, encontramos los baluartes y bastiones del Labrit, Redín, Guadalupe,
Pilar, Abrevador, Parma, Gonzaga y la
Taconera, y ya en la
Ciudadela, los de Santiago, Santa
María y Real.
Contraguardias, lunetas (San Bartolomé, San Roque), revellines (como el de
los Reyes), y fuertes (San Bartolomé, San Roque y del Príncipe) fueron
completando el complicado sistema defensivo de Pamplona que no hizo
concesiones al estilismo y cuya potencia, robustez y sobriedad se evidencian
en el rigor del sillar y la fortaleza de los muros. Por esta disposición de
las murallas la ciudad tuvo vetado su crecimiento horizontal hasta 1888, año
en que se autorizó la demolición de dos baluartes de la Ciudadela, y pudo
nacer así el Primer Ensanche de la ciudad. Ya en 1925 se procedió al derribo
de la parte sur de la muralla que hizo posible tanto el Segundo Ensanche así
como las posteriores expansiones de Pamplona.
Actualmente se siguen conservando tres cuartas partes del perímetro
amurallado, que combinan la ciudad medieval con la urbe moderna y de
vanguardia. El conjunto amurallado de Pamplona ha sido declarado como
Monumento Nacional y tiene la consideración de Bien de Interés Cultural;
algunos expertos lo consideran el conjunto fortificado moderno más
importante de España.
Si como visitante, quiere disfrutar de las murallas, puede hacerlo por su
parte alta o por la parte baja. En el primer caso, aborde la
Media Luna y siga por el baluarte de
Labrit, la ronda del obispo Barbazán, el baularte del Redín, el antiguo
palacio de los Virreyes y el paso de Ronda, hasta terminar en los jardines
de la Taconera.
Su recorrido, además de sumamente agradable y entretenido, le descubrirá
aspectos insólitos de la ciudad histórica. Si elige la parte baja de las
murallas, perderá en panorámicas de la ciudad a cambio de apreciar la
contundencia del recinto, que ha resistido asedios durante siglos. Siguiendo
el
Parque Fluvial del Arga, encontrará
huertas, caballos y ganado, instalaciones deportivas y el puente medieval de
la Magdalena. En cualquiera de los dos casos, el paseo dura aproximadamente
una hora.
En su visita por Pamplona, podrá atravesar algunos de los portales que
recorrían el recinto, no siempre en su lugar de origen. El más antiguo y el
único que se conserva íntegro e "in situ" es el portal de Francia o de
Zumalacárregui (1553). Muestra un escudo labrado con el águila bicéfala y
las armas imperiales. A primeros del siglo XX se derribaron el portal de la
Rochapea y Tejería, se desmontaron el de la Taconera y San Nicolás (ahora
reconstruidos en el parque de la Taconera) y se amplió el Portal Nuevo.
* Textos y
fotos cedidos por el Gobierno de Navarra |