Localidad:
PAMPLONA (31001)
Dirección:
Calle Dormitalería
Zona:
La Cuenca de Pamplona
Estilo:
Gótico
Siglos
de construcción: XIV
Horario
de visita:
De lunes a viernes,
de 10:00 a 14:00
y de 16:00 a 19:00.
Sábados, de 10:00 a 14:00.
Domingos cerrado.
Precio
visita:
4,40 euros.
Descuentos especiales para determinados
colectivos y para grupos.
Visitas guiadas concertadas.
Información y reservas:
948212594
Email:
museocatedraldepamplona@gmail.com |


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Ubicada
sobre el promontorio del Casco Antiguo de Pamplona, en idéntico lugar en que
se asentó la Pompaelo romana, se encuentra la Catedral de Santa María de
Pamplona, obra culminación del gótico de los siglos XIV y XV. Este
emblemático monumento es el que más reliquias histórico-artísticas atesora
de la ciudad. En ella se coronaron los reyes, se reunieron las Cortes y
durante tres siglos tuvo su sede la Diputación del Reino.
La sobriedad de su fachada neoclásica, obra de Ventura Rodríguez, contrasta
con la estética gótica del interior del templo, cuya nave central, de 28
metros de altura, alberga el bello sepulcro de Carlos III de Navarra y su
esposa Leonor de Castilla. Pero la verdadera joya de esta Catedral es su
Claustro, considerado como uno de los más exquisitos del gótico universal, y
de obligada visita para cualquier visitante.
Desde la fundación romana de
Pamplona, el solar de la Catedral
siempre ha sido elegido como sede del principal templo cristiano de la
ciudad. Allí fue precisamente donde Carlos III El Noble ordenó construir el
actual recinto al más puro estilo gótico, inspirándose en otras fabulosas
catedrales como la de Bayona, en Francia. Su ubicación dentro de la ruta de
los peregrinos hacia Santiago, hizo que el edificio presentara un ábside
poligonal con deambulatorio, característico de las iglesias de
peregrinación.
La catedral de Pamplona fue restaurada entre 1992 y 1994 en unas obras que
rescataron parte de la rica policromía que en origen cubría muros, pilares y
cubiertas, y que ocultaba un repinte de 1773 que imitaba el color de la
piedra, y que acrecentaron la luminosidad del templo, con lámparas
recubiertas en plata forjadas en talleres de Granada. Las obras de
restauración confirmaron la existencia de templos anteriores de los siglos
VI y X, además de permitir la aparición de una cripta románica bajo el
ábside izquierdo del templo.
La fachada de la catedral, de factura neoclásica, es, sin duda, el elemento
más polémico del conjunto; obra del arquitecto madrileño Ventura Rodríguez,
el cabildo la mandó construir en 1783 para sustituir a la primitiva
románica, muy deteriorada. Afortunadamente, hoy todavía podemos contemplar
sus bellos capiteles en el
Museo de Navarra. Su cuerpo principal
es fiel reflejo del templo griego, con frontis y columnas, a cuyos extremos
se erigen dos altas torres, una de las cuales alberga la Campana María, que
con sus 12 toneladas es la segunda más pesada de España. Cuenta la tradición
que el límite del territorio que denominamos "Cuenca de Pamplona" está
marcado por aquellos lugares hasta donde llega el tañido de esta campana.
Ya en el interior, la planta de cruz latina cuenta con tres naves, capillas
entre los contrafuertes y cabecera con capillas que forman la girola. El
grandioso y austero templo está cubierto con bóvedas de crucería, ventanas
de tracerías flamígeras y dos rosetones.
En la nave central se encuentra el Mausoleo a los Reyes de Navarra Carlos
III el Noble y Leonor de Trastámara, obra de soberbio valor artístico
realizada en alabastro por Johan Lome de Tournai. El conjunto escultórico se
completa con 28 figuras plorantes de nobles y alto clero que rodean a los
reyes yacentes, sobre una cripta que guarda restos de monarcas y príncipes
enterrados
Preside el templo la talla de madera revestida en plata de Santa María la
Real. Ante esta virgen románica del siglo XII, la más antigua de las
imágenes marianas conservadas en Navarra, se coronaban, bautizaban y
bendecían los reyes navarros.
El retablo de Caparroso (1507), el lienzo de Fray Luis Ricci (1632), ambos
en la girola, o el Santo Cristo crucificado, obra maestra de Juan de
Anchieta (siglo XVI), que se encuentra nada más entrar a la izquierda, son
las obras artísticas más sobresalientes del recinto religioso.
La Catedral es rica en ajuar y dependencias. De visita obligada es el
Claustro, uno de los mejores ejemplos del gótico universal; en esencia, una
combinación magistral de curvas y rectas dominada por las grandes arcadas
ojivales y treboladas, rematadas por pináculos con maineles, decoraciones y
tracerías de gran elegancia.
Al conjunto, que presenta cuatro corredores, se puede acceder a través de
dos bellísimas puertas: la de la Preciosa, cuyo nombre deriva del salmo que
los canónigos cantaban al pasar por ella para acceder al dormitorio: «Pretiosa
in conspectu Domini, mors sanctorum eius», y la de Nuestra Señora del
Amparo, cuyo tímpano destaca por el dramatismo que relejan sus personajes en
la Dormición de la Virgen y en cuyo mainel central, observamos la imagen
gótica de una sonriente virgen protegida bajo un decorativo dosel.
Durante el recorrido, merece la pena detenerse en el sepulcro de Leonel,
hijo bastardo de Carlos II, y en la Capilla Barbazana, que guarda bajo
bóveda estrellada el sepulcro del obispo Arnalt de Barbazán y que preside la
Virgen del Consuelo, una excepcional imagen gótica realizada en piedra
policromada.
Completan las dependencias catedralicias la Biblioteca, con más 14.000
volúmenes, la Sacristía rococó, y el Refectorio y la Cocina, con una gran
chimenea de 27 metros de altura, en los que se ubica el Museo Diocesano.
Este museo alberga una valiosa decoración de arte sacro, entre la que
destaca una colección de tallas medievales de la Virgen.
Una magnífica y equilibrada panorámica del conjunto catedralicio se
contempla, sin lugar a dudas, desde el mirador del Parque de la Media Luna.
Aproveche su visita para conocer las murallas y el centro histórico de
Pamplona.
* Textos y fotos cedidos por el Gobierno
de Navarra
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