Localidad:
ESTELLA (31200)
Dirección:
Calle Abárzuza, 1
Zona:
La Zona Media
Estilo:
Moderno
Siglos
de construcción: XX
Horario
de visita:
abierta durante todo el día.
Misas de lunes a sábados a las 17:30; domingos a las 13:00 horas.
Precio
visita:
gratis.
Teléfono:
948550548 |
 |
La
monumental ciudad de Estella, enclave destacado del Camino de Santiago,
cuenta entre sus construcciones de interés, con un edificio moderno: la
basílica de Nuestra Señora del Puy, copatrona de la localidad.
Se construyó sobre un alto donde la leyenda cuenta que se apareció una
imagen de la Virgen. Primero se levantó una ermita, luego una iglesia
barroca y ahora esta basílica con forma estrellada recreando el intenso
efecto lumínico que se produjo con el descubrimiento de la talla.
En el interior se conservan una imagen gótica de la Virgen del Puy del siglo
XIV y dos imágenes de Cristo crucificado realizadas en el XVII. Desde la
basílica podrá disfrutar de una hermosa y completa panorámica sobre la
monumental ciudad del Ega.
La basílica de Nuestra Señora del Puy, encaramada sobre un alto,
vigila
Estella. Es un edificio moderno de
estilo neogótico diseñado por el arquitecto navarro Víctor Eúsa. Su
construcción se inició en 1929 sobre el antiguo tempo y se culminó en 1951.
Una larga escalinata ayuda a salvar el desnivel existente hasta llegar al
templo.
Se cuenta que en el lugar donde se halla la actual edificación, allá por el
año 1085, unos pastores atraídos por un conjunto de estrellas se dirigieron
a lo alto de un montículo. Escondida en una gruta descubrieron la imagen de
la Virgen. El rey Sancho Ramírez mandó construir una ermita en su honor,
sustituida en el siglo XVII por una iglesia barroca de la que hoy se
conservan algunos elementos como el pórtico de entrada y el patio que le
precede.
Se da la curiosidad de que la Aparición de la Virgen es anterior a la
fundación de la ciudad, el año 1090 en que se le otorgó el Fuero. Esta
aparente contradicción se debe a que antes de esa fecha ya existía una
agrupación espontánea de mercaderes francos que pudieron utilizar este hecho
para llamar la atención del monarca y que éste reconociera y protegiera su
poblado. Además intentarían atraer a sus tiendas a los peregrinos que
cruzaban el río Ega dos kilómetros más al sur y se dirigían a
Irache sin pasar por Estella. Para ello escenificaron la
milagrosa aparición de una virgen cuyo nombre hicieron coincidir con el de
una de las más veneradas de toda Francia: Notre Dame du Puy. El éxito fue
inmediato, y se consiguieron ambos objetivos.
El nuevo santuario se convirtió en un importante centro de peregrinación al
que se acudía en busca de milagros. Cuando en 1929 se derribó la iglesia
barroca aparecieron numerosos exvotos que recordaban milagrosas curaciones,
algunos tan pintorescos como la fotografía de un joven con la cara deformada
por el mordisco de un asno.
Pero el milagro más trascendente se produjo en septiembre de 1638. Durante
la defensa de Fuenterrabía, cientos de estelleses fueron destinados a
combatir en el flanco más peligroso. Preocupados por su vida, se
encomendaron a la Virgen, la cual se les apareció y les prometió que todos
regresarían sanos y salvos a la ciudad. La promesa milagrosamente se
cumplió, y la ciudad, agradecida, la nombró su patrona de ciudad, con lo que
a partir de entonces su devoción aumentó.
En la Basílica actual, tanto la planta como la cubierta tienen forma
estrellada, elemento que se repite en la decoración y el mobiliario. Gracias
a esta forma y al uso de numerosos ventanales, el arquitecto ha conseguido
recrear en el interior un intenso efecto lumínico que alude al
descubrimiento de la imagen de la Virgen del Puy.
La talla gótica de la Virgen del
Puy
La iglesia acoge una imagen sedente de la Virgen del Puy, copatrona de la
localidad junto con San Andrés. Es de estilo gótico, del último tercio del
siglo XIII o principios del XIV, realizada en madera policromada y forrada
de plata. Luce una corona dorada y una media luna a los pies, ambas piezas
del siglo XVII. Destaca el rostro, tanto de la Madre como del Hijo, por su
forma redondeada y su actitud serena y sonriente.
La Virgen del Puy se guardaba en una arca hasta el siglo XVIII, cuando se
instaló en un retablo. Esta arca, de la que sólo se conserva la puerta de
madera, está pintada por las dos caras; en la parte exterior muestra un
apostolado pintado sobre oro, y en la interior se representa la Anunciación.
En el interior de la basílica del Puy también se conservan dos interesantes
imágenes de Cristo crucificado, realizadas en el siglo XVII.
El templo acoge ofrendas florales el 25 de mayo con motivo de la festividad
del Puy y en las fiestas patronales, que comienzan el viernes anterior al
primer domingo de agosto, en honor a San Andrés y a la Virgen del Puy.
* Textos y
fotos cedidos por el Gobierno de Navarra |